
en su viaje de vuelta hacia berlín, el dibujador había cogido el autobús al aeropuerto desde la estación de atocha, huyendo de las absurdas nuevas tarifas del metro de madrid.
iba tan ancho, recorriendo el paseo del prado y mirando fascinado por la ventana como el chico de provincias que siempre ha sido, disfrutando de lo kitsch del madrid turístico, aquellas meninas de cartón piedra colocadas en los balcones.
en esas estaba cuando pasó por delante de la sede del ministerio de sanidad.
había en la puerta muchos flashes y periodistas, y se quedo mirando, girando la cabeza mientras el autobús se alejaba.
se preguntó si habría pasado algo importante, quizás una rueda de prensa inesperada de la ministra de sanidad. se imaginó leer en el periódico del día siguiente el anuncio de algo terrible, la privatización del sistema sanitario para cumplir los planes de déficit europeo.
y sintió miedo.
y pensó que ese era el verdadero poder de estos politicuchos que nos ha tocado padecer: el poder del miedo, el miedo que nos genera la absoluta desconfianza que tenemos en ellos. porque de todo lo demás no tenemos ninguna certeza, pero de lo que no tenemos duda es que ellos no van a mover un dedo para salvar lo de todos.
y así es como vivimos, en perpetuo estado de shock, alerta, esperando a ver qué se les ha ocurrido ahora para jodernos la vida.
“The shock doctrine: the rise of disaster capitalism”, Naomi Klein, 2007.









